

El equipo Alfaqueque nació en 2008 como Grupo de Investigación Reconocido (GIR) en Interpretación, de la Universidad de Salamanca. Mantenemos desde entonces nuestro carácter internacional e interdisciplinar, reuniendo a miembros de varios países y continentes (Alemania, Chile, España e Italia), expertos en los estudios de interpretación, la comunicación intercultural y los métodos de documentación e investigación propios de estas áreas.
Con un enfoque contrastivo y especial atención a las interacciones entre Europa y Latinoamérica, analizamos las dificultades de comunicación entre lenguas y culturas a lo largo de nuestra propia experiencia histórica, y las ponemos en relación con las demandas sociales de mediadores e intérpretes en la actualidad.
Alfaqueque impulsa así proyectos nacionales e internacionales de investigación y debate sobre nuestras líneas de trabajo y crea lazos entre sus universidades y regiones de procedencia para:
Fomentar la sensibilización en nuestras sociedades contemporáneas sobre los problemas de comunicación interlingüística;
Divulgar en la opinión pública y en las redes de investigadores las múltiples formas en que se solventaron estas dificultades en el pasado, para poder afrontar así los retos del presente;
Brindar a nuestros interlocutores sociales orientación y formación específica en técnicas y estrategias de mediación lingüística y cultural (en especial, interpretación en el ámbito de los servicios públicos y en el de conferencias).
El equipo toma su nombre de una voz de origen medieval: alfaqueque” o “alhaqueque”, que procede del árabe al-fakkâk. Designaba un oficio secular, el “redentor de cautivos” encargado de negociar los rescates necesarios para la liberación de prisioneros durante el largo conflicto que enfrentó a cristianos y musulmanes en nuestra Península Ibérica. Los documentos históricos los mencionan desde el siglo XII, y estuvieron en activo en los vastos espacios fronterizos de los reinos ibéricos hasta comienzos del XVII.
Estos pioneros de los actuales intérpretes en conflictos necesitaron para ello ser buenos conocedores de idiomas (castellano y árabe, árabe entre otros) y se condujeron según un estricto código de conducta regulado en las leyes de la época. Sus labores de mediación lingüística fueron decisivas para favorecer la convivencia entre aquellos pueblos peninsulares que a menudo desconocían –como nos sucede hoy– la lengua del Otro.
Nuestro equipo rinde así homenaje a todos aquellos personajes del pasado y del presente que usan el conocimiento de los idiomas para favorecer la comunicación en sociedades cada vez más multiculturales y polifónicas.